Los Manic Street Preachers, todavía con Richey James, en Glastonbury 1994
Como explica el cantante James Dean Bradfield en el vídeo que aparece más abajo, los Manics entraron en el estudio siendo plenamente conscientes de la responsabilidad que tenían con esas letras y, entre eso y la ayudita espirtual que les haya podido mandar James desde el más allá, la verdad es que les ha quedado un disco de lo más apañado.
(Artículo publicado en el suplemento M360 el viernes 22 de mayo)
